Mensaje de Jesús Eternamente Joven
- 03 de Septiembre de 2026
Que la Fraternidad Misionera de Jesús y María sea un oasis de reparación y desagravio, un lugar de consuelo para mi Sagrado Corazón, para que por medio del Inmaculado Corazón de María, me sean ofrecidos actos continuos de reparación.
Las oraciones deben ser recitadas con el corazón y darme gloria también con las obras. Nunca serán demasiadas las almas que intercedan y reparen. Deseo ardientemente que me dejen reinar en sus corazones y que no antepongan su propia voluntad a la mía, que dóciles a mi gracia, se dejen conquistar por mi voluntad.
Sean pequeños para que puedan recibir los grandes tesoros de mi amor y caminar hacia la morada que les he preparado. No justifiquen sus imperfecciones ante mí, pues nada me pueden ocultar. Yo les conozco más que ustedes mismos y deseo purificarles con las llamas de amor de mi Corazón. Acompáñenme y respondan a mi amor, tantas veces incomprendido.
Permanezcan en unidad con mi Iglesia y con mi Vicario en la tierra, el Papa. Sostengan con su oración constante a mis consagrados.
Es motivo de profunda tristeza ver a algunos de mis sacerdotes desorientados y distraídos por las atracciones del mundo. Ayúdenles con sus oraciones en cada Santa Misa, Preséntenme a cada alma sacerdotal, sobre todo a las que más necesitan de mi amor y misericordia, háganlo sin condenar tengan los mismos sentimientos de mi Sagrado Corazón.
Contemplen este Corazón que desea atraer a las almas hacia sí. Reciban cuanto he dispuesto darles por medio de este Corazón que tanto ha amado a los hombres.
Sean puente para las almas que viven de espaldas a mí, para que, por medio del buen obrar y del buen testimonio, muchos me conozcan y me amen.
Pequeñas almas, ¿están dispuestas a consolar mi Corazón? ¿Están dispuestas a acompañarme en el Santísimo Sacramento, donde tantas veces me hallo solo y abandonado?
Contemplen y mediten mi dolorosa Pasión, y reparen las ingratitudes y rebeldías con que tantos responden a mi amor. Sean, pues, compañía y consuelo para mi Sagrado Corazón.
Les bendigo en el nombre del Padre, del Hijo que soy y del Espíritu Santo.